El ruido una nueva pandemia

Medellín se está perdiendo en el ruido constante de establecimientos de rumba y discotecas, tiendas y vecinos parranderos. En los barrios de Medellín existen negocios que no cumplen con la normativa del uso del suelo destinado en el POT, (uso comercial, residencial, industrial, protección ambiental).

De esta forma es frecuente ver el crecimiento comercial en los barrios sin regulación, y con una tendencia del turismo local, que impulsa procesos de cambio acelerado, sin cumplir la normativa y en esa búsqueda de lucro, atropellan la gobernanza territorial.

Si hacemos memoria, la historia de Medellín, la gente de la ciudad no era tan ruidosa. Nuestra cultura tiene sus momentos de ruido, diciembre es uno de ellos, pero como rasgo cultural, Antioquia tiene la música parrandera que invita a beber y beber hasta enfermarse, siendo un actor importante en las costumbres de incomodar al vecino con la borrachera y el ruido.

Es por esto importante, la planeación del territorio, y el comercio, regulado por la ley, debe acatar la normativa para dar cumplimiento a lo acordado en el POT. Medellín se ha convertido, por desgracia, en la capital del reggaeton, del vallenato y la música popular, y a la vez en la capital del ruido y del irrespeto por el otro. Cómo observador y sociólogo, puedo analizar que es ya notorio que esos géneros son los más ruidosos y son los géneros musicales que incitan más al descontrol y al consumo de drogas. Estos géneros están llevando a Medellín a perder su categoría del Buen Vivir.

Es tan cierto que los establecimientos que se lucran con la venta de licor, necesitan ofertar al público música a alto volumen que prenda más la fiesta. Acá el problema no es el género musical que proponen y el crecimiento como negocios, acá el problema es el ruido que generan como establecimiento comercial y que no están teniendo un acertado control por parte de las autoridades. Se que por parte de la Administración Distrital existen acciones y vigilancia, pero no un claro control sobre el comercio y el ruido.

Mientras tanto, como fue declarado en el Concejo de Medellín, en el 2024, “El ruido está afectando la salud mental de los medellinenses”. Y mientras la ciudadanía espera acciones de control, en los barrios se sigue cometiendo una amenazante situación de no dejar dormir a los vecinos, afectando el Buen Vivir de la comunidad. Si bien la democracia es la participación de todas y todos en un escenario como lo es el espacio público, las costumbres de las gentes, y las prácticas del comercio del entretenimiento no deben afectar la sana convivencia y el respeto por los límites del otro. Vecinos y vecinas de establecimientos de rumba tienen que soportar más de 9 horas de ruido. Que falta de empatía.

Creo que se debería estudiar la posibilidad de que los artistas y músicos asuman la responsabilidad con el ruido en la ciudad. Que se pueda estudiar una ley que les de instrucción a los artistas de promover con sus seguidores, la sana convivencia y el respeto por el descanso de los demás. En mi caso, me siento afectado al tener que escuchar música que no es de mi interés. Creo que se debería aplicar una censura sobre los artistas musicales, y cobrarles el uso de su música en alto volumen en establecimientos y fiestas privadas.

Al Alcalde de Medellín, le solicitó como ciudadano, que declare la ciudad en contingencia del ruido, y que le de tratamiento como a una pandemia, al ruido generado por establecimientos que distribuyen licor. Cómo Alcalde, debería promover una atención quirúrgica a los establecimientos, tiendas y vecinos que son generadores de ruido, y más que la multa, deben ser judicializados, por ser generadores de violencia y de perturbar la buena convivencia. Por una ciudad en silencio y en paz.

Ya el representante a la Cámara por Antioquia, Daniel Carvalho, en las noticias presenta un caso de violencia por causa de la intolerancia entre vecinos: “En Medellín un hombre que habría pedido que le bajaran el volumen a la música terminó asesinado..” y denuncia que está historia se repite con una constancia de pandemia.

Ya en el Concejo de Medellín argumento: “Tenemos un problema muy grande alrededor del ruido. ¿Qué dice la policía? La policía se ha desbordado de tareas y no tiene las herramientas para atender estos casos, las autoridades civiles como las alcaldías, las secretarías de ambiente no le están prestando atención al tema, incluso en este momento cuando vemos los planes de desarrollo, no vemos acciones. Es un tema que está en la agenda pública y el cual nosotros como congresistas tenemos que dar resultados, respuesta pronto a la ciudadanía evitemos que sigan habiendo ultrajes, enfrentemos ese problema de salud pública y de inseguridad que se sigue expandiendo en nuestro país”. Tomado de Debate sobre el control del ruido en Medellín por Daniel Carvalho

Para más información pueden leer la publicación del Concejo de Medellín “El ruido está afectando la salud mental de los medellinenses”

https://www.concejodemedellin.gov.co/blog/2024/10/10/el-ruido-esta-afectando-la-salud-mental-de-los-medellinenses

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