Colombia y el Salario Vital

Más allá de la cifra económica

Petro sobre el salario Vital
Foto cortesía Presidencia de la República – Juan Diego Cano

“Prevalece en los criterios para determinar el salario mínimo, según el criterio ordenado desde 1991, el carácter de salario móvil y vital”.Gustavo Petro Urrego.

La agenda de la opinión pública en Colombia ha sido sacudida por la postura política del presidente Gustavo Petro. Su enfoque pone en la balanza las ordenanzas constitucionales frente al trabajo colaborativo de las luchas sociales que han definido la historia política del país.

En términos de estrategia, el presidente demuestra una agudeza política que desestabiliza los argumentos de sus contradictores. Esto ocurre porque su figura no se limita exclusivamente a la izquierda tradicional; Petro navega entre el liberalismo y ciertos proyectos conservadores que apuntan al “buen vivir”. Comprender esta amalgama requiere no solo de rigor en la teoría política, sino también de “calle”: esa capacidad de interpretar las dinámicas reales de la sociedad colombiana desde las bibliotecas, pero, sobre todo, desde la sabiduría de las comunidades.

Desde una perspectiva sociológica, se puede argumentar que los sectores de la derecha colombiana presentan una falencia crítica: la dificultad para comprender la realidad de un país que, en su propia dinámica de modernización, no es estático. La sociedad colombiana está en constante transformación, no solo por un deseo ideológico de cambio, sino porque el cambio es el motor inherente a la modernidad que construye la historia de las naciones. Este es un principio que la oposición parece ignorar sistemáticamente.

Es precisamente en este vacío donde Petro toma ventaja en la disputa por el poder y por el relato del Estado. El concepto de “salario vital” es apenas la punta del iceberg de una agitación social profunda. Esta propuesta pone en evidencia lo que el mandatario denomina “políticas de esclavitud”: un modelo que ha gobernado a Colombia durante los últimos 200 años, priorizando los intereses de una clase dominante sobre la clase trabajadora.

Esta efervescencia no es gratuita. Es el resultado de décadas de reivindicaciones de un pueblo que ha estudiado su historia y sus bases económicas y jurídicas. Hoy, la ciudadanía se reconoce como un sujeto histórico de cambio. Esta conciencia es la sumatoria de las luchas por los derechos humanos y la liberación del ser humano, herederas de la Ilustración y la educación liberal.

Actualmente, el salario vital y digno se posiciona como el eje central en la agenda de organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles. Si bien en el sistema-mundo capitalista el trabajo se transa como una mercancía, en la Colombia moderna el trabajador es, ante todo, un sujeto de derechos.

Detrás de la exigencia de un salario vital no solo hay una cifra; hay familias y una ciudadanía que reclama su derecho a una vida digna y a una economía de oportunidades que permita, finalmente, construir el país que soñamos.

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