Luis Emiro poeta de Medellín

Luis Emiro Álvarez es un escritor, poeta y bibliotecólogo oriundo de Medellín. A lo largo de su trayectoria ha publicado diversas poesías y relatos, destacándose como autor de los libros Las voces de la esperanza (1989) y Un fe de erratas (2019).

Se encuentra vinculado a destacadas redes bibliotecarias del país, tales como ASCOLBI (Asociación Colombiana de Bibliotecarios), ASEIBI (Asociación de Egresados de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia) y REBIPOA (Red de Bibliotecas Populares de Antioquia).

Entre los años 2010 y 2011, formuló un plan educativo municipal en conjunto con los profesores del municipio de Maceo, Antioquia (en el Magdalena Medio), el cual se encuentra documentado en el sitio: [http://educacionymunicipalidad.blogspot.com/].

Recién pensionado, dedicó los últimos trece años de su vida laboral a la Universidad Internacional del Trópico Americano (Unitrópico), en la ciudad de Yopal. Allí, entre otras funciones como promotor de lectura en el ámbito universitario, lideró junto a los estudiantes el blog Biblioteca Universitaria Unitrópico FE DE ERRATAS.

Actualmente, regresa a Medellín para dedicarse a la poesía.

Sus preguntas, sus contradicciones y sus testimonios dan fe de las arterias por las cuales circulan las individualidades y las ciudadanías. Con ellas ha sorteado desde la supervivencia hasta múltiples desafíos, utilizando las fibras de la fe como herramienta de vida y teniendo la certeza de sentir la existencia fluir, cual agua de río, sobre su propio cauce.

DEL CUADERNO DE FIADOS / EMIRO

El tendero que se respete lleva un cuaderno de fiados.
No sé bien si han escrito sobre esta práctica social
Y humana de los comerciantes.
Fiar viene de fe en el otro, práctica secular, de origen árabe.
Que la etimología me diga de donde vienen los fiados.
Que nos lo digan los amos del trueque,
Quienes entregan productos por promesas a plazos.

La ética de quienes compran y venden al fiado
Son los apóstoles de la buena fe [dicen que en vía de extinción]
[Malaya que así sea, pues el fiado quitó muchas hambres
y quebró muchas tiendas].
Fiar viene de fe en el otro, práctica secular, de origen árabe.
Si la globalización deteriora los acuerdos de palabra,
Puede morir la especie humana.
Si los acuerdos de palabra se multiplican
Los políticos tendrán que cambiar de oficio.

El tendero que se respete lleva un cuaderno de fiados,
Sabe que el fiado ayuda al que agradece y respeta
Los acuerdos de palabra.
El que desconoce un fiado, genera catástrofes sin medida.
Esto de fiar cambia el colorido de los días grises.
Esto de fiar pone a prueba el talante de la ética.
Esto de fiar no se debe colocar en el plano de las dudas.
Cuando el caos desequilibra los caminos humanos, fiar equilibra las cargas y mitiga el ardor de las heridas.
Fiar viene de fe en el otro, práctica secular, pocos recuerdan su origen árabe.

Fiar, una excelsa práctica de la buena fe
Es un verbo en infinitivo,
Querido Lector, apelo a tu confianza,
¿Vos me darías un crédito?
Si me das un chico, en primera persona del singular,
Yo me llevo tu palabra y tu te llevas mi promesa
Y por eso ambos conjugamos el verbo:
Yo prometo
Tú prometes
Él promete
Nosotros prometemos
Vosotros prometéis
Ellos prometen.
Algunos sospechan que se puedan acabar las tiendas.
Algunos sustentan la necesidad de la guerra.
Yo lamentaré que sepultemos la confianza,
Confianza suma tú fe y la mía y la de él y la de ellos.
Malaya que se acabe la confianza.
Este texto, que no sé bien que es,
Lo declaro, es un manifiesto por la supervivencia de los fiados.
Solicito que se exhiba de hoy en adelante en los muros de cualquier tienda
Y sustituya ese voraz juego de palabras:
Hoy no fío, mañana sí.
Fiar, una excelsa práctica de la buena fe
Confianza suma tú fe y la mía y la de él y la de ellos.
Nosotros confiamos
Vosotros confiamos
Ellos y Ellas construyen confianza con nosotros.
No saben ni sabrán bien los tenderos, apóstoles de la buena fe
Cuando, con sus vecinos, escriben un cuaderno de fiados para la historia de todos los tiempos.

UN BARQUITO DE PAPEL / EMIRO

Un amigo que se decía ateo guardaba en su billetera
Una imagen de San José que heredó de su papá.
Hay muchos amigos que se sienten orgullosos de ser papás.
Hay muchos amigos que hoy son abuelos.
Hay muchos hijos que sueñan con ser papás y abuelos.
Los hijos de mis primos y mis amigos me dicen tío
A mí que nunca quise ser papá.
El consumismo que hoy nos consume nos impone efemérides.
Salve María hoy te saludan tus hijos, Papá.
Hoy que a pesar de la ciencia son necesarios los papás.
De quienes se aprende el valor de los números
La dignidad de las normas
Los alcances y los límites del riesgo.
Álvaro Mutis en sus novelas me conmina a estar en paz
Al menos con la idea de mi papá, yo que no lo conocí.
Meriely, una niña me enseñó hacer figuritas de papel
Allá en la biblioteca Pan de Azúcar en el Barrio Trece de noviembre
Cuando les explique porque mi firma solo lleva un apellido.
El consumismo que hoy nos consume nos impone efemérides,
El azar hoy me ayuda: lleva mis saludos en un barquito de papel.

Recuerdo que leí alguna vez que el saludo
Es el ritual para augurar buenaventura a aquellos
Con quienes compartimos los mismos caminos
Con quienes queremos de verdad.
Entre nubes y brumas me queda un lejano recuerdo
Que a veces viene, latente, que a veces se va, dejando huellas,
Era alto, fuerte, muy blanco con unos dos o tres días de barba
Vestía una bata de baño color vino tinto, elegante, firme,
Me alza entre sus brazos, caluroso, me arrulla y me lleva
No sé dónde no sé cuándo no sé a qué.
Mientras escribo la tinta de mi estilógrafo me ensucia las manos.
Cuando me recogieron del suelo estaba rayado todo mi cuerpo
De todos los colores, estaba en un salón cuyas paredes eran espejos
También muy rayados no sé de dónde no sé cuándo no sé a qué.
Ese recuerdo me llega cuando se estrecha el camino
Por las tantas dificultades
Cuando el camino se estrecha porque la Señora Muerte
Se alza a mis protectores o no me dan las cuentas
Cuando mi torpeza me lleva de bruces de error en error.
Una vez, solo una vez, le pregunté a mi mamá
Quien era ese Señor de mis sueños, el del bata color vino tinto.
Donde estábamos donde quedaba ese salón de espejos
Cuántos años tendría, es definitivo me hace mucha falta mi papá.
Y, sólo una vez la vi sin saber que hacer
Si llorar o evadir mis preguntas se le ocurrió leerme
Libros de pistoleros.
El consumismo que hoy nos consume nos impone efemérides,
El azar hoy me ayuda: lleva mis saludos en un barquito de papel.

Hoy o cualquier otro día te envió mis saludos
En un barquito de papel que guía el azar.
Rubén se llamaba mi abuelo materno, campesino de pura cepa.
Manuel se llamaba mi abuelo por parte de mi papá.

A ninguno de los tres los conocí
A mis tíos maternos que se hicieron papás
A mis primos y a mis amigos que se hicieron papás
Un Salve María los proteja ahí van mis saludos
En un barquito de papel que me enseño a doblar
Una niña cuando supo que yo no conocí a mi papá.
Un papá le dice a su hijo: Mijo venga vamos a equivocarnos juntos.
En Granjas Infantiles veía a un papá cuando sus directivos
Le daban la mano a Abelardo, un hombre sin edad definida,
Con muchos años arrastrando su suerte arrastrando su vida.
¿Qué habrá sido de la vida de Abelardo?
Gracias Dios mío Padre Nuestro porque mi suerte es distinta
A la suerte de Abelardo, si es que vivir así es una suerte.
Quiénes los abandonaron en Granjas porque no podía caminar
No recibirán mis saludos en ningún barquito de papel.
A Abelardo se le caía la comida de la boca o se ahogaba
Las Señoras de la cocina lo cuidaban como si fuera uno de sus hijos
Cuando Rubén, el director del internado [también se llama como mi abuelo]
Se iba de vacaciones dejaba dos señoras para que lo atendieran.
Cuando conocí la triste suerte de Abelardo
Me entendí un privilegiado a pesar de que no conocí a mi papá.
El consumismo que hoy nos consume nos impone efemérides,
Saludos van en un barquito de papel a la idea de mi papá
Barquito que lleva el viento y el azar.

A mis amigos que hoy son papás
A mis profes que conmigo fueron como mis papás
A los hijos de mis primos y mis amigos quienes me dicen tío
A Álvaro Mutis Jaramillo, a este hombre de letras que nos dejo
En la radio su voz de trueno su voz de papá
Quien me conmina a estar en paz, así sea con la idea de mi papá;
A mi amigo que en estos días cumple años y quien un día
Me regaló, de su puño y letra, un poema canción del argentino
Alberto Cortés que dice que la amistad es un barquito de papel
Que jamás puede con él la más violenta tempestad,
Tal vez por eso soñé que mis saludos a la idea de mi papá
El azar y el viento los llevan en un barquito de papel.

A mis amables lectores, un favor les pido,
Me ayuden a ordenar bien mis ideas
Para que mis saludos sean livianos y significativos,
Ya que nunca heredé de mi papá una imagen de San José,
No sea que hundan en las marañas del hoy
El barquito de papel que una niña me enseño a doblar en origami
Cuando supo porque solo mi firma lleva un solo apellido.

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