Mucha fuerza, amigo Iván Cepeda

A Cepeda lo considero un amigo. Lo conocí en el año 2014 cuando me invitó a ser parte del Movimiento  “Vamos por los Derechos”  y me gestionó la participación en Bogotá de un encuentro intensivo de formación política. Para ese año se estaba disputando la personería jurídica del Polo Democrático.

No tuve más contacto con ellos en Bogotá. Solo eventualmente, un día me llamó su secretaria, me lo pasó al teléfono y me dijo: “Hola, Andrés, ¿cómo te encuentras? Hablas con Iván. Mira que necesitamos que te articules con mis amigos en Medellín”. Yo le dije que sí. El contacto era el señor Duván. Pero su forma de proceder no fue vinculante, no sucedió nada de organización. Creo que fue algo muy parecido a los partidos tradicionales. No por Iván, sino por el sistema político tradicional de la izquierda en Medellín.

Luego vi a Iván en un sindicato dando una conferencia sobre Venezuela y estaba un funcionario del PSUV quien daba un tema muy aterrizado sobre la realidad económica de Venezuela y cómo la riqueza había sido un obstáculo para la revolución bolivariana. El modelo basado en el petróleo había sido un obstáculo para los cambios progresistas que allí se llevaban a cabo. Este tema Petro lo ha mencionado en muchas ocasiones.

Luego, un día que yo caminaba por la Séptima en Bogotá, me encontré a Iván Cepeda con Alirio Uribe, quienes me saludaron y me preguntaron por el trabajo de base en Medellín. En esa época nunca pensé que se fuera a hacer realidad que Iván Cepeda fuera candidato a la presidencia. Siempre se dijo: “Cepeda podría ser un buen presidente”, pero siempre se vio que eso era imposible.

Hoy es una realidad. Su candidatura quedó en empate técnico contra la campaña del crimen organizado. Son dos miradas de país. La diferencia en votos no es abismal. Solo ganan por un porcentaje muy pequeño. Iván Cepeda no es derrotado. Iván Cepeda sigue firme y fuerte como un árbol cuyas raíces van muy al fondo del trabajo social y político del país. 

Te queremos, Iván, y te acompañaremos hasta el final de los acontecimientos.

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